Obsequio Divino
Hay obsequios que son entregados y nunca abiertos. El homenajeado usualmente en sus afanes lo deja para después, con la promesa de hacer un tiempo y así abrirlo para disfrutar de su encanto. Y así queda, engavetado en su soledad en un rincón atado al olvido. Son obsequios olvidados. Lo complicado es hacerse un espacio para abrir el regalo y luego darse el tiempo para comprender su uso; ¡claro!, porque sin ello desconoceríamos la función del mismo y no tardaría mucho en volver a encontrar la soledad en un rincón. A lo largo de nuestra vida tal vez nos pase una o dos veces, sin mayores consecuencias, pero hay un obsequio en especial que sí lo cambia todo. Y es uno enviado por Dios. En su palabra encontraremos muchos dones entregados al hombre, virtudes necesarias para una vida digna, pero de entre todos ellos hay uno que cambia para siempre la medida de las cosas. Este regalo no es preciso obtenerlo, porque ya se tiene. Es cuestión de dar tiempo y espacio para liberarlo de su en...