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Primero o último

Tenme  paciencia que me siento como un pozo vacío como un canto sin voz desierta... desolada. Recuerdo que me disfrace entre las palabras que distorcioné los momentos jugué a la fatalidad y al desconsuelo fragmente mis ideas y las convertí en mariposas Pero hoy... hoy no tengo nada se me ha escapado todo, como agua entre los dedos como trino por la mañana tal vez huyo de mi la palabra tal vez al final descubrió que en mi centro ya no había nada. ---------- Tenme  paciencia que me siento como un pozo vacío como un canto sin voz desierta... desolada. Recuerdo que me disfrace entre las palabras distorcioné los momentos jugué a la fatalidad y al desconsuelo fragmente mis ideas y las convertí en mariposas Pero hoy... hoy no tengo nada se me ha escapado todo como mar entre los dedos como fuego que se amansa se ha ido por completo, tal vez huyó de mi el poema Huérfano de hogar se esfumo de esta caja vacía, abandonado y deshauciado ansioso ...

Obsequio Divino

Hay obsequios que son entregados y nunca abiertos. El homenajeado usualmente en sus afanes lo deja para después, con la promesa de hacer un tiempo y así abrirlo para disfrutar de su encanto. Y así queda, engavetado en su soledad en un rincón atado al olvido. Son obsequios olvidados. Lo complicado es hacerse un espacio para abrir el regalo y luego darse el tiempo para comprender su uso; ¡claro!, porque sin ello desconoceríamos la función del mismo y no tardaría mucho en volver a encontrar la soledad en un rincón. A lo largo de nuestra vida tal vez nos pase una o dos veces, sin mayores consecuencias, pero hay un obsequio en especial que sí lo cambia todo. Y es uno enviado por Dios. En su palabra encontraremos muchos dones entregados al hombre, virtudes necesarias para una vida digna, pero de entre todos ellos hay uno que cambia para siempre la medida de las cosas. Este regalo no es preciso obtenerlo, porque ya se tiene. Es cuestión de dar tiempo y espacio para liberarlo de su en...